Monday, January 21, 2019

Ayuno con Gallina

En términos médicos, el ayuno controlado proporciona al sistema digestivo un merecido descanso después de nuestros abusos. Le permiten al cuerpo limpiarse y estabilizar nuestra química sanguínea. Después de un ayuno continuo de 24 horas, la sangre atraviesa por un proceso de eliminación de toxinas que son favorable para la salud.  Sin embargo, los beneficios del ayuno van más lo de lo físico y trascienden a lo espiritual.
Hace varios años, me encontraba en un ayuno en el templo de Gurabo, Puerto Rico.  Solo había ayunado un par de veces y estaba en el proceso de entender y maravillarme con aquello que el Señor me mostraba cada vez que lo hacía.  Al final de cada ayuno y oración, mi entendimiento de la Biblia se incrementaba, me sentía restaurado, fortalecido, tranquilo y lleno del Espíritu Santo.  Inclusive las personas que me miraban decían que podían ver un “brillo” en mi rostro.
Durante ese ayuno en específico, había decidido prolongarlo lo mas posible con el fin de probarme a mí mismo y con el deseo de que Dios me mostrara más.  Los primeros días pasaron como en los ayunos anteriores. El primer día dolor de cabeza y hambre, el segundo me empezaba a estabilizar y a partir del tercero mi cuerpo simplemente se adaptaba.  Solo me mantenía hidratado y me concentraba en orar y estudiar la Biblia.  Sin embargo, el cuarto día comenzó a suceder algo diferente, me estaba enfocando en prolongar mi ayuno tanto como mi cuerpo aguantara en lugar de concentrarme en la oración. Me empecé a sentir desenfocado en la oración de comunión con el Señor y la sustituí por una que me permitiera alargar mi ayuno lo mas posible.  En ese momento empecé a sentirme mal. Dolor de cabeza, hambre intensa, mareo y mi estomago rugía como león hambriento.  Sentía que algo no andaba bien y me comencé a desesperar.  Le pedí al Señor que me indicara cuando dar por terminado mi ayuno.  
Su respuesta no tardó en llegar, fue clara y debo decir divertida.  Alrededor de las 12 p.m. del cuarto día de ayuno, un hermano de la iglesia llamado Willie, a quien de cariño llamo “pellejo”, llego al templo con una gallina lista para preparar.  Willie es un hombre de campo con buen corazón y una impresionante fuerza física que Dios le dio.  Es capaz de realizar proezas física poco comunes y carentes de docilidad alguna.  A pesar de que es un hombre amable, sus modales son sutiles y agraciados como los de un macho cavernícola con exceso de testosterona.  Sus palabras al llegar al tiempo fueron: “¡Mira pellejo acabo de atropellar esta gallina!, ¡solo le pase por la cabeza así que esta buena!” ¡la traje para pelarla y que te comas un buen caldo!
Bueno, en ese momento comprendí que debía dejar de ayunar y esperar por el caldo de gallina atropellada de mi amigo cavernícola. No podía negarme bajo riesgo de que me obligara “por las buenas” a comerme el caldo de gallina atropellada, pero caldo al fin de cuentas.  
El ayuno es una práctica indispensable para mantener nuestra relación con Dios, fortalecer nuestro dominio propio y crecer en el conocimiento de la Palabra.  De esta manera, sometemos los deseos de nuestra carne a nuestra voluntad por medio del dominio propio.   Representa una poderosa herramienta la cual nos provee de armas espirituales para resistir cualquier tentación y ataque que nos desvía del propósito de Dios en nuestras vidas que es la salvación.  Ahora bien, el ayuno debe de ir acompañado de la oración. Solo por medio de ambos es posible levantar nuestra mirada hacia el Señor y entrar en comunión con El.  Así, Nuestro Padre es quien nos provee las fuerzas necesarias para mantenernos firmes y tranquilos durante el ayuno.
Al pasar el tiempo, comprendí la razón por la cual el Señor había decidido indicarme como terminar mi ayuno de esa manera. En el momento que decidí probar mi resistencia física para ayunar, rompí el propósito del ayuno e interrumpí mi momento de comunión con el Señor.  Ayunar no es una dieta, una prueba de resistencia, un castigo y mucho menos una penitencia. Tampoco debe de ser un evento público que debes anunciar con cara de mártir. El verdadero ayuno que agrada a Dios es en privado o con tu congregación.  Debe entenderse como una práctica necesaria que crea un hermoso momento de comunión con Dios y de crecimiento espiritual que te fortalece como hombre o mujer de fe.  Es un lapso que ofrecemos a nuestro Padre como un acto de obediencia, amor y comunión con Él y su palabra.
Te invito a que te sigas el ejemplo de Cristo quien ayunaba y oraba siendo hombre. Acercate a tu congregación para que te guíen por el camino de ayuno que agrada a Dios.  Si no crees, al ayuno y la oración te quitan el velo de los ojos; si crees, pero te alejaste, ayuna y ora para volver al camino; si crees, fortalece tu relación con Dios por medio de la practica del ayuno para que seas luz para los que andan en obscuridad.   Bendiciones 

Esdras 8 :23 Así que ayunamos y oramos a nuestro Dios pidiéndole su protección, y él nos escuchó.
Mateo 6:16-18 Cuando ayunen, no pongan cara triste como hacen los hipócritas, que demudan sus rostros para mostrar que están ayunando. Les aseguro que éstos ya han obtenido toda su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara para que no sea evidente ante los demás que estás ayunando, sino sólo ante tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.
Lucas 4:2  Allí estuvo cuarenta días y fue tentado por el diablo. No comió nada durante esos días, pasados los cuales tuvo hambre.

Puedes vert el video en you tube en el siguiente elcace:         https://www.youtube.com/watch?v=CdIl8DwDKN0
#15minutos
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Friday, January 4, 2019

#15minutos Necedad y Confusion.



Te invito a que leas el blog en el siguiente link: https://kikegarciaonline.blogspot.com/2019/01/15-minutos-necedad-y-confusion.html
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15 Minutos. Necedad y Confusión.

            Resulta confuso entender la revoltura histórica religiosa:  La mitología griega y romana, el hinduismo y sus miles de dioses, los diversos tipos de budismo, Zaratustra, el islam, las variaciones de catolicísimo, el satanismo, la brujería, el chamanismo, el oponopono, la madre tierra, el poder de la atracción, el ateísmo, el humanismo, los agosticos, los dioses individuales de cada cultura, Harry Potter, en fin, toda una batalla por la divinidad.
            Durante mi búsqueda por la verdad, decidí estudiar cada una de las “alternativas” que tenía a mi alcance. Inclusive tuve pequeñas incursiones en algunas de ellas.  Desde Sócrates hasta Karl Seagan, y Hawkins, pasando por los filósofos y científicos occidentales, Freud y sus amigos, teólogos, la inteligencia emocional de Coleman, sin olvidarme de Confucio y Lao Tse.   De hecho, varias veces intente leer la Biblia la cual no entendía, no encontraba explicación al detalle de como a pesar de mi supuesta “inteligencia” y facilidad para entender temas difíciles, no podía comprende una palabra de las Escrituras.
 Dios había puesto en mi camino una infinidad de libros, personas y situaciones que me expusieron a toda una serie de “verdades” para ser feliz y encontrar la verdad.  Asistí a misas católicas y me emocioné cuando el Papa Juan Pablo II visito México, experimenté las regresiones de Carlos Castaneda para “sanar” mi pasado (lo cual NO RECOMIENDO DE NINGUNA MANERA), técnicas de meditación budistas, el oponopono, la ley de la atracción, tocar tambores en las playas de Puerto Rico durante las noches de luna llena, o estar más de 2 horas dentro de un temazcal prehispánico en Guanajuato a más de 80 grados centígrados con piedras calientes para “purificar” mi espíritu.
            Al final de cada estudio y proceso pensaba que me sentía renovado, pero en realidad me encontraba cada vez peor que al principio.  Cada “alternativa” era un esfuerzo de mi parte por llegar al éxito material y encontrar la “felicidad”.  Era una búsqueda material enfocada en trabajo, el dinero y el poder como fuentes de bienestar.
            Pero sucedió algo que transformo mi vida, me quito el velo de los ojos y me mostró la verdad.  Solo el infinito amor y misericordia de Dios puedo ver mi deseo de conocerlo y me llevo a un proceso para despojarme y salvarme de mi mismo para dar lugar al Espíritu Santo en mi corazón.  Una vez que el Señor me permitió experimentar todas las filosofías y doctrinas, decidió tomarme de la mano, apartarme de los engaños del mundo recibirme y como su hijo. 
Después de 13 años de necedad y falta de sabiduría, entregué mi vida a Cristo un Domingo de Pentecostés en un viejo templo pentecostal de las montañas de Gurabo Puerto Rico.  Una morada de Dios llena del fuego del Espíritu Santo pastoreado por una mujer de Dios con más de 40 años de servir al Señor.  Angelica, mi “mai”, se convirtió en mi madre espiritual y mi sustento durante 8 meses.
 El ayuno, la oración, el estudio de la biblia, experiencias donde pude ver y sentir la presencia de Dios y la predicación en puntos de droga, poco a poco me mostraron la verdad, y si, al fin empecé a entender la biblia de una forma que me abrumaba con toda su verdad y sabiduría.  Tuvieron que pasar más de 30 años de búsquedas, estudios y necedad para entender que solo hay un camino y una verdad que es Cristo.  
Te invito a que enfoques tu búsqueda en el lugar correcto, deja la necedad, la soberbia y el egoísmo que solo te crean confusión.  Te invito a conocer y entregar tu vida a Cristo para que veas su grandeza y su verdad.  Si has leído estas palabras, voy a orar por ti para que Dios te quite el velo de los ojos y puedas ver su verdad.  Si no crees, orare para que lo hagas, si tú crees, pero te alejaste, vuelve; nuestro Padre te recibirá con los brazos abiertos.   Si tú crees, persevera y fortalece tu fe que ya conoces nuestra recompensa.  Bendiciones.

PROV 3:5 Reconoce al Señor en todos tus caminos y El enderezará tus veredas
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Thursday, November 22, 2018

¿Por qué estoy aquí?





El ruido de sus voces mi hizo levantar la cabeza de entre mis manos.  Eran 5 jóvenes, unos sin camisa y otros con camiseta sin mangas.  Por su forma de caminar y expresarse, pude notar que se encontraban bajo la influencia de alguna droga.  Mi reacción fue incorporarme y ponerme en guardia.
 Mi primer absurdo pensamiento fue “por lo menos con dos puedo”, giré mi cabeza para darme cuenta de lo alejado que me encontraba de los hermanos de la iglesia, apreté los puños y sonreí.  Se encaminaron hacia mí en silencio.  El que parecía ser el líder se fue acercando junto con su tufo a hierba y alcohol; mirándome a los ojos, me dijo unas palabras.  Su petición me dejó sorprendido, y por unos segundos, no supe cómo reaccionar.  Cuando asimilé lo que me solicitaba, una ola de sentimientos cayó sobre mi pecho.
Era una noche calurosa, lo que empeoraba mi incomodidad.  Ese viernes me sentía completamente fuera de lugar, molesto, lleno de dudas y desesperado en extremo.  Nos encontrábamos en un complejo federal de viviendas público conocido en Puerto Rico como “residencial” o “caserío”.  Este complejo en específico es conocido en Caguas por ser “caliente” debido al tráfico de drogas.  “No es un lugar ni la hora para estar con este calor”, pensé.
Todo lo que ocurría a mi alrededor era completamente ajeno para mí, como si me encontrara en otra dimensión.  Simplemente no podía entender qué hacía en ese lugar.  Me encontraba en medio de un intenso proceso en el cual el Señor me despojaba de aquello innecesario en mi vida.   Paso a paso me quitaba el velo de mis ojos para mostrarme la sabia y hermosa forma de obrar en nuestras vidas.
Habíamos llegado con el propósito de dar un culto de evangelización.  La congregación se encontraba reunida y Angélica ( mi mai) se encontraba con su potente voz predicando la Palabra.  Una poderosa onda expansiva salía de su garganta, amplificada por las grandes bocinas.  Cada uno de los edificios de vivienda era bombardeado con ondas sonoras de palabras evangelizadoras que llegaban hasta la médula de los huesos de quienes las escuchaban.
Mi estado de desconcierto y turbación era completo.  Incluso, esas palabras no me hacían sentido y retumbaban en mi cabeza y en mis oídos.   Decidí moverme lo más lejos posible, fuera del cerco protector de los hermanos de la iglesia.  Caminé entre los edificios a un lugar apartado, me senté en la acera del estacionamiento con la cabeza entre las manos y dije en voz alta: “¿Señor, dime por qué estoy aquí? ¿Para qué me has traído?
Me encontraba sopesando a mis “atacantes”, al mismo tiempo que trataba de recordar cómo llegar cerca del lugar de la predicación.  Mantenía los puños apretados, la adrenalina aceleraba mi corazón, la boca seca y mis piernas listas para correr o patear.
Cuando las palabras salieron de la boca del joven, se mezclaron con el fuerte olor a alcohol que aturdía a cualquiera; sin embargo, fue su petición la que me desconcertó por completo: “Mistel, ¿puede orar por nosotros?”. 
Me quedé paralizado.  Lo pude observar mejor para descubrí que, a pesar de su musculatura desarrollada, no era mayor de 14 o 15 años.  Sus ojos enrojecidos por los efectos de la droga solo lograban cubrir a medias la mirada de un niño lleno de temor, soledad y clamando ayuda de alguna parte.
Le había preguntado a Dios: “¿Por qué estoy aquí? “.   Su respuesta fue clara y contundente: orar por estos jóvenes.  Hasta ese momento nunca me habían pedido que orara por alguien, mucho menos un grupo de jóvenes, casi niños, borrachos, en un punto de droga, en un residencial, en una calurosa noche en Caguas, Puerto Rico.   
Cuando comprendí lo que me solicitaba, mis primeras palabras fueron: “Claro que sí, mijo”. Me acerqué a ellos con los brazos extendidos. Un profundo deseo de abrazarlos a todos juntos y arroparlos bajo mis alas para brindarles alguna protección, me inundó el corazón.
Les pedí que hicieran un círculo.  Entonces, se acercaron hacia mí, excepto un joven de piel muy morena, quien me miraba con recelo, con esa mirada que tienen los niños desconfiados por lo mal que los ha tratado la vida.  Le pedí que se colocara a mi derecha y dejé caer mi mano sobre su hombro.
Él miraba de reojo, con la desconfianza adquirida por los golpes de la vida a su corta edad.  Les pedí que bajaran sus cabezas y empecé a orar.  No recuerdo las palabras ni cómo las pude articular; solo recuerdo un clamor por estos jóvenes desde lo profundo de mi corazón.
Al terminar mi oración, los abracé a cada uno de ellos.  Fueron fuertes abrazos con olor a hierba, alcohol y sudor, pero con un profundo amor y deseo de protección en sus vidas.  El líder me miró con una gran sonrisa, la de un niño agradecido.  Con su mirada ya más lucida, me dijo: “¡Gracias, mistel!”.
Les dije que Dios los amaba, los bendecía y que los cuidaría.  Se despidieron y se alejaron.  Los miraba marcharse, el prieto desconfiado se quedó atrás caminando más lento.  A medio camino, se detuvo, se giró y asintió con su cabeza.  Con un exagerado intento de despedida varonil, se despidió con una mirada de niño alegre y me mostró sus blancos dientes en su rostro obscuro.  
Los observé hasta que desaparecieron entre los edificios.  El prieto volteó su cabeza un par de veces más con la blancura de sus dientes a lo lejos. Inicié el regreso hacia el sitio de la predicación. Ya no había sonido y no podía recordar por dónde era el camino.
Después de unas cuantas vueltas sin rumbo, encontré a los hermanos de la iglesia caminando en el lugar. Se detenían en cada esquina donde encontraban a algún desamparado.  Les ofrecían oración, lo rodeaban y elevaban una hermosa oración por cada una de esas almas desafortunadas.
Fue una noche de oración por los desamparados.  Nuestro Padre me respondió por qué tenía que estar ahí y para qué.  Al pasar los años, pude comprender el hermoso y perfecto plan de Dios para cada uno de nosotros.  Él conoce lo mejor para cada uno de sus hijos, y si lo amas y vienes a Cristo, te va a mostrar las grandezas de su Reino.  

Te invito a que le preguntes a Nuestro Padre cuál es Su propósito en tu vida. ¡Entrégale tu corazón y verás cómo te va a responder! ¡Bendiciones!

Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz.                          Salmos 55:17 RVR1960


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Wednesday, October 31, 2018

Tradición con Maldición

     



                ¿Por qué preferimos celebrar la muerte y no la vida?  ¿Por qué no un día de vivos en lugar de uno de muertos?  ¿Qué tienen de fascinantes el Hallowen y el Dia de Muertos?  La respuesta es sencilla, es la mejor forma de engañarte con la celebración de algo “tradicional y divertido”.  Sin embargo, las consecuencias son mayores de lo que te imaginas.
             Lo que enseñes a un niño hasta la edad de 5 años será de vital importancia en su formación y creencias. Por este motivo, el Pueblo Judío hace hincapié en la educación espiritual de sus hijos desde muy temprana edad. Para ellos es primordial que sus hijos comprendan la omnipresencia de un único Dios. El Dios de Israel.  Ahora reflexiona, que pasa si tu hijo pequeño lo disfrazas de cualquier cosa y le dices que es divertido celebrar la muerte.  Que honrar a los muertos y matar gente es algo “cool” y digno de celebrar.  ¿Cómo va a crecer tu hijo? ¿A quién va a honrar? ¿A Dios o a quien quiere condenarte para toda la eternidad?   Esto es precisamente el engaño, hacerte creer a ti y a tu familia que la muerte, matar y honrar a los muertos son asuntos dignos de celebrar, cuando en realidad representan condenación y muerte espiritual.
La Biblia es clara y especifica respecto a la idolatría y consultar a los muertos. Para que lo cómpredas mejor, las primeras y principales fuentes de maldiciones de Dios mismo hacia una persona o un pueblo son por idolatría y brujería.  Así es, Dios maldice por esta desobediencia.  De esta manera lo hizo con el Pueblo de Israel y aquellos que cayeron en la idolatría, la hechicería y la desobediencia.  Esto es lo que le das a tus hijos y tu familia cuando celebras estas “tradiciones” que no son agradables a Dios y la maldición puede trascender hasta la cuarta generación.
Hermano, te exhorto a que no lleves maldición a tu casa y tu familia. Te invito a celebrar la vida eterna que te da Cristo.  Si estas leyendo esto voy a orar por ti con todo mi corazón.  Pediré Al Señor en el nombre de Cristo que el Espíritu Santo te quite el velo de los ojos y pueda ver todo su amor y gloria.  Clamaré a Nuestro Padre para que te guie por el camino de verdad, vida y bendiciones sobreabundantes para ti y tu familia. Bendiciones.

 No tengan nada que ver con las obras infructuosas de la oscuridad, sino más bien denúncienlas. Efesios 5:11 NVI

Deja que los muertos entierren a sus propios muertos, pero tú ve y proclama el reino de Dios —le replicó Jesús. Lucas 9:60 NVI

Por tanto, di a la Casa de Israel: Así dijo el Señor DIOS: Convertíos, y haced que se conviertan de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones. Ezequiel 14:6 La Biblia del Jubileo 2000 
Porque la rebelión es pecado de hechicería, e iniquidad e idolatría el quebrantar la palabra de Dios. Y por cuanto tú desechaste la palabra del SEÑOR,él también te ha desechado para que no seas rey 1 Samuel 15:23.  La Biblia del Jubileo 2000 

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Wednesday, October 17, 2018

Fe, Unión y Unidad.

Es un punto de drogas.  Las almas presas de la adicción y sin hogar,  han convertido a la Plaza de La Juventud de Caguas en su lugar de encuentro y refugio.  Hace un año que Mochilas de Fe se trasladó del terminal de guaguas, a esta Plaza; a la boca del lobo.  Un lugar dominado por el enemigo en donde siempre se enfrentaron retos debido a lo hostil y cargado de la atmosfera.  
 Los primeros meses fueron en verdad difíciles.  Se presentaron desde insultos y golpes entre los indigentes, hasta jóvenes con sobredosis y llamados a la policía.  Estas situaciones llegaron a causar temor y dudas entre el grupo de Mochilas.  Pero una vez que se implementó la oración con clamor y la impartición de la palabra, se declaró el lugar como uno de Cristo con sanación y no perdición.  En consecuencia, cada mes el Señor fue imponiendo su orden.
            Mochilas de Fe es un ministerio el cuál desde sus orígenes trabaja con la comunidad que vive en las calles.  Proporciona apoyo a las personas sin hogar para reintegrarlos a la sociedad y les ofrece comida caliente y “mochilas” (pequeñas bolsas plásticas con jabón, papel higiénico, pasta dental, calcetines y productos de higiene en general). 
 Hasta la fecha, lleva dos años como un ministerio de Centro de Vida Internacional (CDV), organizado y dirigido por la amada Doris, quien por motivos de salud, dejó hace un mes el ministerio para delegarlo en Ramón, joven maestro y nuevo líder de mochilas, y en mi persona.  Hasta ese momento, debido a las limitaciones de mi tiempo, yo solo me encargaba de la parte espiritual.  Mi función era llevar agua, hielo y agua de vida eterna por medio de la oración y la palabra.

El siguiente día que Doris me había entregado la información de logística, llame a la organización benéfica Posada del Ángel, quienes nos proveían mes a mes la comida preparada para la actividad.   Me informaron que en esta ocasión no podrían proporcionarnos los alimentos hasta nuevo aviso.  Días después, Luis “mi compay”, uno de los pilares de CDV y del ministerio, notificó que no podría asistir por motivo de la recuperación de la cirugía de su esposa.  Las otras dos fieles colaboradoras de mochilas, la hija de y la nieta de Doris, tampoco podrían asistir.  Además, Ramón, que se había convertido en un reciente pilar, me avisó que tenía una conferencia en Comerio y le era imposible llegar.  Por si fuera poco, mi esposa tampoco podría asistir debido al trabajo.  Esto solo era el inicio de las complicaciones.

 Unos días atrás, me había reunido con nuestro amado pastor Carlos Manuel de la Iglesia Centro de Vida de Caguas (CDV), a quien amo como a un verdadero hijo.  Él había regresado de un viaje a mi patria, México, y comentamos algunos aspectos importantes de la actividad de ese viernes en la Plaza.  Durante la reunión, le comenté como tiempo atrás, Dios había puesto en mi corazón como Mochilas de Fe, podía convertirse en un eslabón de unidad cristiana.  El plan era simple, solo consistía en conseguir una iglesia responsable cada mes para la actividad de mochilas.   Proporcionarles apoyo en cuanto al permiso, seguro y estructura logística.  En una segunda etapa, trasladar más Mochilas de Fe a otros lugares.  De esta forma, habría doble bendición tanto para las iglesias que asistieran cada mes, como a la comunidad sin hogar presas de la adicción.  Acordamos que me encargaría de realizar el acercamiento con la Iglesia Cristo Salva de Gurabo para participar el próximo viernes que estaba a solo dos días.
El viernes comenzó cargado con trabajos personales pendientes.  Acostumbrado a la buena organización de Doris, ahora me tocaba cargar el pequeño generador de electricidad al carro, la extensión, pasar a CDV por la ropa, las “mochilas”, la hielera, las mesas, (las cuales olvidé) ir a trabajar, pasar por el agua y el hielo, en fin, un día ocupado.  Gracias a Dios, Herminio, “bebo”, de cariño, otro comprometido pilar de CDV y mochilas, se encargaría de comprar pizas y refrescos para llevarlos a la Plaza. También, la pequeña iglesia de Gurabo había confirmado su asistencia para dirigir el culto.
Llegó mi hora de comida y salí de inmediato hacia la Plaza a menos de tres minutos de mi lugar de trabajo.  Me encontraba preocupado por el hecho de que el generador se encontraba lleno de gasolina dentro del auto y hacia un terrible calor, pero solo lo puse en manos del Señor hasta mi salida.  
 La iglesia de Gurabo había llegado al lugar.  Es una Iglesia pequeña, pero con una fe grande.  El templo tiene más de 40 años y está situado a pocos minutos de Caguas, en medio de las montañas de Gurabo.  Tiene techo de lámina, destruida por el Huracán María (aun gotea con la lluvia), una yegua en un potrero con ventanas francesas, a “spoty” el perro de raza australiana, quien es “mi goldo” y cuatro fieros chihuahuas que cuidan la casa.  Es una congregación pequeña de personas con experiencia y una madurez espiritual forjada por los años de oración ayuno y estudio de la palabra.  Es dirigida por la Pastora Angelica, “mi Mai” una mujer de Dios con una fortaleza física y espiritual que solo Dios otorga.
Al llegar a la Plaza, negras nubes amenazaban con un fuerte aguacero.  Descubrí que había olvidado las mesas y “bebo” aún no llegaba con la comida.   Solamente estaban Angelica con Ferny, Juan y un nuevo y joven hermano.  Además, Santo, el hermano con el equipo de sonido simplemente no aparecía y no respondía las llamadas ni los mensajes.
 Este día en especial la atmosfera era diferente, quizá no estaba cargada con la pesadez y hostilidad de otras ocasiones, la oración unida de los meses anteriores había hecho su trabajo.  En cambio, estaba saturada de un sentimiento de desesperanza, soledad y abandono.  Aún con la fortaleza espiritual de Angelica y sus mas de 40 años de experiencia de predicación en puntos de droga parecía que no era suficiente.
He aprendido a confiar en el Señor y a tener fe.  Aunque no lo vea siempre está obrando y procuro descansar en El.  Sin embargo, solo nos encontrábamos cinco hermanos parados en la Plaza, con el piano eléctrico en el piso, sin equipo de sonido, sin comida y con una comunidad de pobres almas hambrientas sin hogar que nos miraban en espera del alimento que recibían una vez al mes.  No me sentía desesperado a pesar de que el peso caía sobre mis hombros como plomo, pero había algo diferente, como si el Señor quisiera mostrarme algo.   Sentí un profundo vacío en el pecho y de inmediato el Señor puso en mi corazón “apártate y ora”.  Me alejé a un rincón de la Plaza, junto a unas bancas de concreto.  Me arrodillé en el duro cemento y comencé a orar con clamor. “Padre, tu me has traído y confirmado en este ministerio, tengo fe, confió en ti, en tu palabra, tu amor, tu misericordia y tu fidelidad.  Me arrodillo ante ti en completa humillación en reconocimiento que todo es de ti por ti y para ti.  Glorifícate mi Dios.  Te lo pido en el nombre de tu amado hijo Cristo quien murió por mi sin merecerlo.  Gracias Padre”.  Me incorporé y caminé decidido hacia los hermanos y les dije, “vamos a comenzar a capela” no son necesarios los micrófonos ni las bocinas, con su voz basta “Mai”.   
En zapatos altos, Angelica solo llega un poco por encima de mi codo.  Sin embargo, cuando abre su boca una potente onda sonora sale de su garganta que llena todo espacio, sea cerrado o abierto.  De esta manera comenzamos los cánticos de alabanza, con la pequeña bocina integrada del piano eléctrico de Ferny, el güiro de Juan y la onda expansiva de Angelica.
A los pocos minutos de comenzar, un auto se detuvo cerca de la Plaza.  Una mujer me hizo señas para que me acercara.  Cuando llegué al auto, ella me preguntó con una amable sonrisa si habíamos comenzado.  Me explicó que otra iglesia venía en camino con comida.  Le respondí que estaría pendiente cuando llegaran para integrarnos.  Ella se despidió y dijo que se comunicaría con la congregación para preguntar cuando llegarían.

Minutos después, a lo lejos, vi varios autos estacionarse.  Un pequeño batallón de hermanos con camisetas azules descendía y se acercaban a la plaza.  Me dirigí de inmediato a recibirlos lleno de emoción.  Me presenté y mi boca se lleno de palabras de bendición y unidad cristiana.  Les comenté que eran la respuesta a una oración.  Pastor Héctor fue el primero con quien hablé y me dijo que para ellos esta actividad era también una oración respondida.  Llegó pastor Carlos Rodríguez (ambos de la Iglesia Casa de Alabanza Cristo Rey de Reyes de Caguas) y comenzamos a hablar, a dar gracias a Dios, alabarlo y darnos fraternales abrazos.
En cuestión de minutos nos organizamos.  El batallón de camisetas azules (las de Mochilas de Fe son rojas) se movían como hormiguitas perfectamente organizadas.  Bajaron las mesas, la comida y el agua.  Algunos minutos más tarde, llego Ramón, de Mochilas de Fe; de alguna forma hizo los arreglos y llegó fielmente a su compromiso ministerial.

Antes de comenzar, nos reunimos en un compacto grupo, en un solo cuerpo que es la iglesia de Cristo.  Elevamos una oración en clamor de agradecimiento por la provisión, por guía, dirección y protección del espíritu Santo y sus ángeles.  Reafirmamos la Plaza como un lugar de Cristo y continuamos con nuestras tareas.  Lo que sucedió después fue definido por pastor Héctor como “un banquete espiritual” en donde todo fue guiado por el Espíritu Santo y Dios se glorificó derramando palabra y bendiciones de forma abundante.
Empezaba a obscurecer, y nos dimos cuenta como el alumbrado de la Plaza ¡al fin funcionaba!   Estaban sin servicio desde el Huracán María y ahora alumbraba perfectamente el lugar.  Además, ¡Por fin llego el equipo de sonido!  - ¡Llego el hermano Santo con las bocinas Kike! -, me gritaron desde lejos.   Encendimos el generador portátil, conectamos los micrófonos y los hermanos de Gurabo comenzaron a tocar.  Las bocinas saturaron el aire con los himnos pentecostales de alabanza, sazonados con el toque caribeño del güiro tocado por Juan.
De todas partes comenzó a llegar más gente.  La alabanza continuaba con su cadencioso ritmo y ponía a todos a aplaudir y moverse bañados del Espíritu Santo que se derramaba en todo el lugar.  El batallón de las camisetas azules estaba por todas partes.  Se acercaban con amor y compasión a los adictos sin hogar y los invitaban a comer o les llevaban comida.  Se repartió ropa, “mochilas” con productos de higiene personal y lo más importante palabra y oración.
            Crucé la calle hacia el pequeño templo de La Iglesia Pentecostal 1ra de Tesalonicenses, del pastor Edgar.  Un joven y persistente pastor quien está todo el tiempo frente al parque con su congregación librando la batalla con evangelismo y oración.  Entré al templo, y me llenó de gozo ver a este joven amado y fiel Siervo del Señor.  Lo saludé con un gran “mi amado pastor” y nos dimos un fuerte abrazo como los que se dan los hermanos en Cristo, fieles servidores de Dios.  De nuevo mi boca se llenó de bendiciones, palabras de alabanza y unidad cristiana.   Lo invité a cruzar la calle y lo presenté a los otros hermanos en Cristo.  Los pastores y hermanos hablábamos unos con otros, hacíamos planes, nos uníamos en alabanza y nos envolvíamos en fraternales abrazos de hermandad.  Nos convertimos en una sola iglesia, un cuerpo de Cristo que actuaba de forma unificada, organizada y coordinada.
Pastor Carlos me dijo, “Kike, hay un hermano que viene preparado con una palabra”.  En cuanto tuve la oportunidad me acerqué a Angelica y le notifiqué acerca del hermano.  De inmediato, lo presentó y le cedió el micrófono.  Hermano Ricardo, un alto y corpulento varón de piel morena, empezó su predicación con unción y poder.  El Espíritu Santo continúo derramándose con mayor intensidad de forma sobreabundante. ¡La Plaza se inundó de bendición hasta llegar a un joven corazón quien entregó su alma a Cristo! ¡ALELUYA! 
Por añadidura, durante la oración final de agradecimiento del pastor Carlos, la bendición no paró de derramarse.  Mas almas fueron tocadas y fueron conmovidas hasta la médula.  A mi mano izquierda se encontraba Herminio de CDV, “el gran bebo” (como solo yo lo nombro de cariño) y a mi derecha, Gabriel, un joven indigente con quien había conversado brevemente.  Nos encontrábamos en oración cuando tuve que abrir los ojos y mirar a mi derecha.  El joven sin hogar se agitaba y estaba a punto de desplomarse mientras el Espíritu Santo lo estremecía.  Me vi obligado a retirar mi mano de “bebo” y colocar ambas manos sobre el joven quien no paraba de moverse hasta casi caer al piso.  Intensifiqué mi oración y coloqué mis manos en su torso para sostenerlo.  “Bebo” asentó su mano con firmeza en mi espalda y continuaba orando sin parar.  El Hermano Ricardo, quien acaba de predicar, se percató de lo que sucedía y se movió hacia nosotros para unirse a nuestro clamor.  Los tres reclamábamos la liberación de esta alma en el nombre de Cristo.  La carga de la batalla espiritual era demasiado intensa.  Me sentía hiperventilado, con los músculos tensos, la boca seca, bañado en sudor y con nauseas.  El joven continuaba moviéndose sin parar hasta que gradualmente se tranquilizó.  Finalmente, El que mora en nosotros se impuso sobre el espíritu malo que estaba en el joven.  Una repentina claridad  volvió a su mirada y su voz.  Nos abrazó, lloró, dio las gracias y nos dijo que llevaba días sin comer y tenía hambre
Al volver la mirada a mis espaldas, descubrí que lo mismo sucedía con otro joven por quién Ramón y Pastor Héctor se encontraban orando.  Hermano Ricardo se quedó ministrando al joven.  Tomé aliento y me acerqué a ellos para ver cómo estaban las cosas.  Al mirar de cerca, descubrí ¡que también el Señor se había glorificado en ese joven!  ¡Aleluya!     
               Por mediode una lluvia en forma de brisa, el Señor nos indico que era tiempo de retirarnos, los abrazos y alabanzas no paraba.  La atmósfera estaba saturada de bendición derramada.  De esta manera, comenzamos a recoger las cosas no sin antes planear un día de oración en el templo de Gurabo.  Solo en ese momento, Dios permitió a las nubes soltar su carga de agua en forma de lluvia refrescante que terminó de limpiar la Plaza de la Juventud, la cual ya es de Cristo para salvación y no para perdición.
Regresé a terminar mi jornada de trabajo, mi salida era a las 10 pm.  Llegué a casa desbordado por el Espíritu Santo que continuaba moviéndose en mí, de hecho, lo llevaba haciendo desde hacía dos semanas, de forma diferente, como en preparación a este día. 
En esta ocasión, El Señor el dió la provisión de todo lo necesario para glorificarse.  Sin planeación humana, solo con fe y oración.  Como resultado, cuatro pastores, tres iglesias y un batallón de servidores se unieron en un solo cuerpo que es la iglesia de Cristo y derramó bendición en abundancia.  Nos mostró como si hay unión cristiana se crea unidad en Cristo.
Antes de retirarme a descansar, me encontraba en oración lleno de gratitud.  En un instante, todo lo sucedido en este día, el Señor lo puso en mi corazón con las siguientes palabras: “En su unidad está el cuerpo de mi Hijo amado. Ves como soy yo por mi gracia y no ustedes con sus fuerzas”.  Bendiciones hermano en Cristo.

Pues, así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros.

#FeUnionYUnidad
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Thursday, June 7, 2018

Un clavo

Me gusta trabajar descalzo en el huerto, es una sensación agradable y nunca me había sucedido nada a excepción de las picaduras de las hormigas, los mosquitos y los “nimes” (diminutos insectos voladores que muerden bastante fuerte).  Sin embargo, no era más que una molestia momentánea.  Después del huracán María, la finca quedó destruida y debido a mi escaso tiempo la he podido limpiar poco a poco.  En las últimas semanas de limpieza me di cuenta de que el terreno estaba lleno de escombros y se me lastimaban un poco los pies.  Empecé a usar unos delgados tenis de playa, pero El Señor puso en mi corazón que no bajara de nuevo sin mejor protección en ellos.  Decidí esperar hasta comprar unas botas de goma con protección. Las busqué en varios lugares y simplemente no había mi número, se habían agotado o no tenían de las que yo buscaba.
Pasaron algunas semanas y solo bajaba a zonas de la finca que estaban limpias, pero el día de ayer, simplemente decidí que no podía dejar que la hierba siguiera creciendo en un lugar. Tomé el machete, mis delgados tenis de playa y empecé a trabajar.  Solo estuve unos minutos al final en esa zona, y cuando me disponía a salir, pisé algo que sentí como hizo crujir mi piel y la carne de mi pie derecho.  Al desprenderme de lo que me había enterrado, descubrí que era un largo clavo extremadamente oxidado que casi me había atravesado el pie.  Levante la madera que tenía varios clavos, recogí mis herramientas y salí del lugar.  De inmediato empecé a sentir el tenis muy mojado y resbaladizo por dentro.  Me apresuré a guardar las cosas y me acerqué a la manguera para lavarme la herida.   
                                                                  El flujo de sangre era exagerado para una herida tan
pequeña pensé. Acostumbrado a las heridas y golpes. simplemente la limpié muy bien, hice presión hasta parar la sangre y me di una ducha para limpiar la cortadura.  Me limpié con alcohol, me apliqué un antibiótico con un anestésico local y me cubrí.  Decidí irme con un zapato ligero que me permitiera quitármelo con facilidad para mantener la herida ventilada.
 No había pasado ni una hora y empecé a sentir un dolor con picazón fuera de lo normal.  Me revisé el pie y vi que estaba extremadamente inflamado y el área de la herida muy roja, casi negra.  De inmediato, pensé ponerme una vacuna antitetánica (escasa debido al paso el huracán María), así que me dirigí a la sala de emergencias de Cidra pero me dijeron que no la aplicaban.  Llamé a mi médico que está Dorado, un pueblo retirado y me indicaron que si la compraba él me la ponía.  En la farmacia me dijeron que no la tenían y solo se vende con receta.  Llamé al hospital Menonita y no logre comunicarme. Finalmente, en un centro de emergencias en Gurabo me indicaron que la tenían disponible.  Al llegar a la sala de emergencia, el dolor era literalmente insoportable, mi pie se había inflamado demasiado y no podía caminar.  El enfermero que me atendió (Luis, un hermano boricua super simpático y amable) me contó que el casi pierde el pie por un incidente similar.  El decidió esperar varios días antes de ir al médico y termino hospitalizado casi tres meses a punto de perder el pie. Me dijo “Qué bueno que decidiste venir de inmediato”

A continuación, el doctor revisó mi pie y me explicó que este tipo de herida punzocortantes no se podían coser y que me colocarían la vacuna, un antibiótico por vena y medicamentos para la inflamación y el dolor.  En ese momento no habían pasado ni 4 horas y ya no podía apoyar el pie.  Después de estar unas horas con el suero y los tratamientos, mi pie se desinflamó y me enviaron a casa. 
He aprendido que vivir en el trópico del caribe intensifica las cosas; El calor, la humedad, la lluvia, los hongos y hasta el polvo que nos llega por el desierto del Sahara a través del océano Atlántico hacen un medio ambiente más agresivo.  La oxidación de los metales es más rápida y las infecciones se propagan con más velocidad.  Además, este clavo oxidado me dejó dos reflexiones importantes: 
En primer lugar, la obediencia a Dios.  Debemos entender que cuando caminamos con Él y nos esforzamos todos los días por hónralo y obedecerlo, Él nos guía en todos los aspectos de nuestras vidas.  Él había puesto en mi corazón que no bajara hasta que tuviera las botas adecuadas.  Dentro de la lucha espiritual que vivimos todos los días, en cada instante, el Enemigo que es Satanás me llevó a desesperarme para bajar a la finca antes de proteger mis pies. Y el clavo oxidado en mi pie fue la consecuencia. En segundo lugar, lo más importante de este incidente es que cuando miraba mi pie ensangrentado por un clavo y lo doloroso que fue el proceso, pensaba en los pies de Cristo atravesados por grandes clavos oxidados.  En mi caso solo se trató de un clavo y el dolor y las molestias requirieron una visita a la sala de emergencias, vacuna, antibióticos, antiinflamatorios, analgésicos, reposo, etc. ¡por un solo clavo!  Sin embargo, Él soportó un dolor infinitamente mayor, no solo por los clavos que atravesaron sus pies y manos, también y más aún por tener que soportar con un cuerpo de carne y hueso ¡el peso de los pecados de toda la humanidad! ¡y solo por amor a nosotros! por el perdón de nuestras rebeldías y para darnos vida eterna. ¿y a cambio de qué?  De que lo aceptemos en nuestros corazones y declaremos con nuestra boca que murió por amor a nosotros. Sufrió y entrego su vida y solo nos pide eso a cambio y de lo demás Él se encarga.  
Si no te has acercado a Cristo, te invito a que lo hagas.  Caminar con Él es algo que solo al vivirlo lo podrás entender.  En la Biblia encontraras las palabras que te pueden guiar en tu proceso de acercarte al Señor y conocerlo. Bendiciones.

Isa 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados

Rom 10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo

Te invito a ver el video en el sigiente link: https://www.youtube.com/watch?v=_8aylY5wGxo
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